La niña de sal.

Parecía un día cualquiera, afuera revoloteaban las gaviotas y el viento bailaba con las palmeras. Un sol brillante ofuscaba todo rastro de penumbra; había un hedor distinto, como el mar anunciando la mañana. Esa mezcla de sal, arena y gotas de agua. Él caminaba precavido, a pesar que el sol alumbraba el horizonte, no llevaba mucho rato que el meteorólogo anunció en el televisor una gran tormenta. Cada paso se fundía más con le textura de la arena: inconfundible al tacto, cada que apoyaba su pie el calor de la mañana se mezclaba con sus pies desnudos y la piel que iba dejando. No resistió más y corrió a toda prisa, ni siquiera notó que se le había caído el protector solar. Una niña estaba sentada sobre una duna, alejando sus pies de la intempestiva marea.

— ¿Por qué no quieres que te toque el mar? — Preguntó él al ver a la pobre niña llorar mientras la marea se acrecentaba.

— ¡Teeengooo miedo! ¡¿qué no notas que no soy humana?! —Afirmó dubitativamente la niña mientras alejaba sus piernas blancas para sentarse con las piernas dobladas.

—Para mí no pareces tan distinta, podría pensar que somos lo mismo. Pero a esto, ¿qué eres entonces o de qué estás hecha? —Alzando las cejas preguntó, su cabeza no podía procesar que esa misteriosa niña se encogiera del miedo.

—Un día desperté a la orilla de esta playa, el mar se veía tan hermoso y quise lanzarme, pero al rozarlo se esfumó un trozo de mi pie. Ahora sólo tengo 4 dedos. No sé de qué estoy hecha, sólo sé que ese inmenso océano sabe mejor que yo quién soy. Quiero averiguarlo, pero temo que ese sea mi fin.  —  Dijo la niña y se mordió el labio.

—¿Qué te pesa más el miedo o las inmensas ganas de saber quién eres? —De nuevo él, no creía lo que oía, sabía de qué estaba hecha ella, pero pensó que sería mejor que ella lo descubriera por su cuenta.

— ¡Acércate al mar! —Exclamó en voz alta mientras entrecerraba los ojos.

—¿Acaso estás loco? ¡Noooo ME MOVERÉ! ¿Qué tal si muero? — Gritó la niña, negándose a cooperar.

—¿Entonces vas a quedarte aquí, aunque jamás sepas quién eres o quién puedes ser? ¿Vas a dejar que el miedo a desaparecer te dé las respuestas que estás buscando desde que naciste? ¿Todo por no aceptar lo inevitable? ¡No te entiendo¡ ¿Cómo puedes preferir una vida varada en esa duna que ir a conocerte? —Algo rabioso, y a su vez triste porque recordó las veces que quiso ser piloto o biólogo o astronauta cuando era niño. Le había pesado tanto la vida, que ahora estaba ahí, varado frente a una niña que era el reflejo de quien era él.

—¡Está bien! — Exclamó la niña llenándose de coraje, después de pasar semanas en esa duna.

Él sólo la miró y guardó silencio.

La niña empezó a caminar hacia la costa, paso a paso se acercaba a las olas que le daban una bienvenida. Acercó su brazo, volteó un instante y sonrío: ya sabía su respuesta. Mientras afuera la ola la consumía.

Al fin era quién debía ser.

(Basado en uno de mis cuentos favoritos: la muñeca de sal)

M.M.G.C

Si supieras.

 

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Han pasado muchas noches en que el sueño se me va por la madrugada. En que me pesan el tiempo, el calor, el raciocinio. Sí supieras cómo se ilumina mi rostro cuando charlamos de cualquier banalidad, cómo mueren las horas y me desconecto de mi cabeza con un gesto simple. Todos estos días he cantado hasta quedarme sin voz, he salido; he redescubierto que adentro no hay tanto como pensaba. A pocos minutos de entrar a mi escuela sigo recostado, absorto en esperas inútiles. Sí supieras que yo no era así, que cada diminuta acción viene acompañada de un afecto distinto: de un cariño primera vez descubierto en estos días, que el añil de mi cielo ya no es el mismo. No hay negrura. Solo paz. Unas ganas inmensas de devorar el mundo y todo lo que implica ello, que me aburre ahora lo que antes era mi razón de ser. Que estos dedos callan más pero que mi cara grita lo innombrable. Sí, sí tan solo lo supieras todo sería más sencillo. Pero no soy temple de acero, nunca he sido tan duro como mi rostro o mi actitud demuestra. Pero qué se le va a hacer. Sí supieras, porque quizá nunca lo sepas y cuando lo sepas ya no estaré yo. Habrá otro tan distinto que quizá nunca nos volvamos a ver.

Si lees esto: te quiero y si no, igual.

P.D: No me quiero ir.

M.M.G.C.

Una vez más

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Es muy curioso cómo dos soledades se encuentran. Por un instante parecen tan distintas y al irse fundiendo se vuelven una sola. Sin nombres, sin apariencias. Se fusionan hasta que ya no necesitan distinguirse para ser propias.

Una vez, dije que jamás, que no. Sí una vez. Y aquí estoy, cubierto de ciudades de añoranza, de amaneceres incompletos. Y entre tanto caos y banalidad, llega un halito de luz a disipar todo rastro de negrura. Poso mi cabeza entre sus brazos, siento su respiración y el estallar de su pecho; se hizo noche. No supe cuándo ni cómo pasó. Todo se evapora, no queda más que la neblina. El frío, la intemperie y la trinchera se fueron en el transitar del tiempo. Y ya no necesito ocultarme, porque sé que  mis máscaras, mis disfraces, mis miedos no le interesan. Una vez más, ahora digo sí. Y es como si la vida volviera habitarme de lleno. Ya no soy un entierro ambulante; un eco pálido atrapado entre restos sin nombre. No hay cenizas, no hay promesas. No hay y una vez más se me escapa la consciencia del cuerpo, porque no hay esperas, ni demoras que derrumben el hoy.  Sé que no hay un mañana seguro, pero no me importa. Aprendí a nadar a la deriva, a buscar islas. A encaminarme sin necesidad de lastre alguno. Y entendí que el mar es también mío. Una vez más me arriesgo, no sé qué encuentre o si dure, solo sé que no encuentro palabras, que mi mente no funciona, que mis excusas se agotan. Solo sé que es hoy, y no me importa. Lo bueno es que el mañana nunca llegará, y el ayer no regresará. Así que este hoy no suena tan mal.

Una vez más, sí. Hoy.  Y qué pase lo que tenga que pasar.

Porque hay vida.

M.M.G.C

No he olvidado mis pasos.

Hay esquirlas en mis zuelas y

no recuerdo cuántos kilómetros he recorrido.

Hay lodo en mis manos y en mis pantalones;

están manchados, cubiertos de añoranza.

Y es que estos pasos, por más inútiles que parezcan

no me han dejado intacto:

cada guijarro enterrado en mis pies

cada rasguño: narran una historia.

Nadie pasa tanto tiempo caminando

sin encontrar algo, sin perderse, sin encontrarse.

En mis huellas estalla una guerra

entre el horizonte y el ayer:

una contienda descarnada;

una marejada de virulencia.

 

La violencia de crecer,

De mudar de ayeres;

Gestos que ahora son espuma,

eco de las mil vanidades.

 

Palabras sin forma

Multitudes enmascaradas.

 

Y al final soy yo quien se desnuda.

Quien trasciende el disfraz y se convierte

en el personaje

Un vagabundo, un loco.

Sin lugar, ni razón

Y soy estas pisadas

este lodo

estas esquirlas

esta guerra

 

Y soy, porque mi lucha

no ha acabado.

M.

 

Mi niño

Absorto, cierro los párpados.

Escucho un llanto

debajo de mi piel que me llama:

es un pequeño, que mira cabizbajo.

Busco cómo acallarlo o calmarlo

pero no puedo, ya fueron muchas veces

las que lo he callado, le dije que no,

lo ignoré, aunque me suplicaba,

aunque me llamaba.

 

Y lo seguí ignorando

hasta que creció y dejo de ser mío.

Ya no me escucha, ahora él me ignora

¡Oh niño mío! ¡¿Qué he hecho?!

¿Cuándo dejaste de ser mío?

¿Cuándo dejé de darte cariño?

Hoy te extraño debajo de este abrigo

Tanto fue que te olvidé

que te entumeciste de frío.

 

¡Oh niño mío, perdóname!

Fui sólo un viejo tonto

que prefirió no escuchar

y que te dejó ir sin más.

Te quiero conmigo, niño mío.

No sabes cuánta falta me haces.

Cómo te mendigo.

Ahora yo soy el que te busca.

Aunque sea como amigo.

 

Ahora yo lloro porque tengo frío

ahora yo soy el que te necesita

Oh niño mío.

 

Prometo dejarte en libertad.

Que juegues sin parar,

que me digas la verdad

aunque no quiera escuchar.

Niño de mis entrañas,

regresa a mí, que ahora yo te extraño.

 

¡Oh, mi niño amado!

Prometo ya no irme de tu lado

y estar contigo hasta el final.

M.M.G.C.

26 nudos en la garganta.

Hoy, como muchas veces

como tantos ayeres, como mañanas

me quedo mudo ante una hoja:

¿Cómo puede ser que mis dedos

sepan mejor que yo lo que he callado?

Las veces que me he fallado

que dificilmente me he perdonado.

Son 26 años, y por cada uno una verdad;

algo que sé desde que llegué a este mundo:

desnudo, optimista, soñador; sin negrura alguna.

Cuando suponía no necesitar nada.

Cuando creía sin necesidad de ver.

¡Qué tiempos esos! Aquella inocencia

de la que hoy en día ya no queda nada.

– 1

Tengo el alma atestada, a más no poder

de pequeñas dudas que como pozos

me inundan, hasta dejarme suspendido,

quiesciente, vacuo, insonoro.

Ahogado en mí mismo.

– 2

Me cuesta valorarme, darme peso

o significado, porque se me juzga

sin demora en lo que creo, siento

o defiendo para salvaguardarme.

Yo soy el juez, el abogado, el asesino.

La víctima, el delito, los testigos: el castigo.

– 3

Soy gris, éstas canas plateadas no mienten

Ni el añil que por mis arterias transita

que por cada eritrocito circula hasta mi pecho

Cargo la tristeza de los mares, el azul del cielo

Las tempestades de lo que ya no tiene nombre

Los ecos de lo que yace entre marañas de adioses.

-4

Huyo de guerras en las que no me necesitan

o eso pretendo, para no sentirme un batallón

que vive dentro de una trinchera, aguardando

calmo, sereno, un fin que debe de llegar.

No puedo negar las veces que he perdido

Mi rostro no miente, está lleno de astillas

diminutas cenizas, de lo que fue infierno.

-5

Guardo en el pecho un relicario invisible

al que acudo cuando no encuentro mi lugar:

un refugio antibalas, una coraza, un espejo.

algo que mantenga vivo mi reflejo

del que huyo cuando estoy a punto de estallar.

– 6

Suelo sentir trémulas mareas de espuma

cada vez que veo con miedo y tristeza

a los monstruos que llamo humanidad

Tan espesas y ardiendo por cada nombre

por cada huella, por cada vida perdida.

– 7

No tengo miedo de la muerte, temo que mueran

los que recuerdo fielmente en la brisa de oriente

Temo olvidar, no recordar cada pisada, cada huella

cada golpe en la quijada, cada brillo de estrella.

– 8

No soy poeta, tampoco trovador, pero si no canto

estoy perdiendo el hálito que me dio voz

el aliento ensangrentedo que gritaron los que ahora soy.

– 9

Me gustan los narcisos, el aquamarina del mar

quizás porque llevo en las venas un vendaval

de corrientes traicioneras que escupen tinta

Parvadas de cuervos que se llevan mi cordura

y no sólo mis ojos, ya no hay tiempo, no.

Ni estación que se detenga, soy sólo un pasajero

que perdió su boleto de vuelta.

– 10

Desde niño añoro lo que es ser querido

Añoro el oxígeno que se paseaba tiernamente

por cada alveolo de mis pequeños pulmones

Añoro columpiarme creyendo que llegaba a marte

Hay tanto que añoro que a los 26 quiero ser niño.

– 11

La palabra “amigo” se marchita dentro de mi boca

Ya no sé a quién puedo nombrar y a quién debo olvidar

Son tantos los luceros como todos los entierros

¿Qué más puedo decir? Estoy lleno de agujeros.

– 12

Sangro porque escribo

Escribo porque sangro

Antes pintaba

porque lleno de colores estaba.

– 13

Aunque grite, tiemblo de frío

conozco lo que es estar vacío

Sin metáforas: el absoluto cero.

Un abismo en el esternón

que no lleva a ningún lado.

– 14

Disfruto de ser amado, de un abrazo

nunca salir, porque afuera hiela

y mi alma, lentamente, se congela.

– 15

Ya he estado en pedazos

Sé lo que es buscarte y no saber dónde te dejaste

dónde te quedaste, a dónde fuiste y cómo te hallaste

Los recojo en silencio, sin que nadie lo note

No los muestro, temo volver a quedarme.

Perdón quise decir quebrarme.

– 16

No puedo esperar por siempre

tampoco estático estar:

aún en decúbito el techo miro

creyendo que miro las estrellas.

– 17

La música me consola,

me dice: “hola”

No teme cobijarme, ni quedarse a mi lado

por más escarcha que empañe los cristales

Es mi muro y mi frontera.

Y sí, también mi barrera.

– 18

Sé nombrar a la soledad en más de mil nombres.

Nos conocemos dignamente desde que recuerdo.

Me arrulla, me dice que me pierda entre el silencio,

Que no escuche, que calle, que cierre los ojos…

Y yo me pierdo, me callo y no nombro, Me dejo ir.

– 19

Me he enamorado de sombras.

Les he confesado mis cientos de manías:

los miedos que por dentro me consumían.

Les he regalado todo el cemento, tabiques

y cuánto sea necesario para levantar

todos estos escombros que soy.

– 20

Te he amado por más de un día

Te he dicho cuánto te extraño

Aunque sepa que ya no existas

Sí, soy un tonto que persigue

a quién nunca estuvo, pero que

de mí ya  no pudo irse.

– 22

A veces miro al cielo

para buscar entre las nubes

un paraiso que sí pueda habitar

entre coloridos arcoiris y dulces

melodías para acompañar

No soy tan frío, aunque me sienta iceberg

Te necesito, pero a ti no puedo llegar.

– 23

Sólo soy un vagabundo, un viajero

buscando sin parar cuál es su rumbo.

Sé más de caminos que de piedras

Más de aguaceros que amaneceres

– 24

Siempre tengo sed, no sé de qué

ni por qué, pero no para, sigue y sigue

me vuelve desierto entre tantas flores muertas

Tomo agua y no se me quita:

es como si estuviese hecho de sal.

– 25

Quise ser pintor, arquitecto, médico

pero de soñador no he renunciado.

Aún ansío encontrar de qué estoy hecho.

Aunque deba partirme en millares

quiero saber a qué vine y por qué.

– 26

Ya me siento más ligero

es como si me hubiese deshecho

de toda la basura que llevo dentro

Llevaba meses sin ser letra

semanas sin ser noche

días sin ser hoy.

Me había quedado afónico

plagado de palabras en la garganta

como aquél que lleva una eternidad

encerrado dentro de sí mismo.

Ya fueron 26

uno por cada año

uno por cada verdad

que aunque niego

esto es lo que soy.

Si me pierdo.

Si me pierdo, si no me encuentran

búsquenme en donde sonreí,

en donde lloré y me entregué:

en donde quedaron mis ojos.

Entre leña caliente y mar gélido

entre murallas de piedra y de arena

en donde se quedó el que una vez fui

en el calor de la batalla y un abrazo.

Si me pierdo no vayan a mi casa

Ahí no estoy, ahí nunca estuve;

búsquenme en donde amé:

porque de ahí soy y ahí nací.

Y sí, también ahí morí.

Búsquenme en la ternura

de las cosas simples que veía.

En la música que me consolaba.

En el odio que me consumía.

En lo caduco de mis promesas,no.

No soy eterno, ni soy tan real.

Soy sólo un vagabundo:

mi casa  son todos y nadie.

No piso para dejar huella

sino para alcanzar mi sombra.

Soy un hombre de colores

No, no hablo de mi piel;

Hablo de los centenares,

miles de imágenes que soy

Algunas nítidas, otras borrosas

Otras rotas, y porque no, muertas.

Si me pierdo, si ya no regreso;

búsquenme en el cielo,

en el mar, en las corrientes traicioneras,

en el ocaso, en las montañas.

En el desierto, en las mañanas,

en las ventiscas, en las madrugadas.

en el otoño, en las nimiedades.

Si me pierdo; búsquenme en sus ojos

en el calor infinito de sus brazos,

en la humedad de sus océanos,

en el infinito que solía contemplar.

Sí, hablo del mundo: el mío.

Ya no me busquen, ya saben dónde estoy,

dónde estuve, dónde quise estar.

Si me pierdo; búsquense ustedes

y me encontrarán.

Caos

caos

Un boceto fúnebre

Dejó el viento

Entre tantas hojas

Sin remitente, libres.

¿Una epopeya hacia dónde?

El destino ya se me olvidó

Perdí el mapa, lo cambié

O se fue entre mis ayeres.

Un disparo a lo lejos

Anuncia el futuro

Irrenunciable,

Irredento,

Impoluto,

Muerto.

No hay mañana, no hay ayer

¡Regresa por donde viniste

Acá nadie te espera: eres polvo;

Un espejismo, una marea desierta!

¿Indulgencia? ¡¿A quién?!

Otra vez viene la vorágine.

Maremotos de pólvora,

Estallidos trémulos: fuego.

Esperanzas tan sedientas

Hechas de cenizas y sal.

El olvido es el estandarte de los caídos.

La ciudadela hecha de adioses fríos

Inviernos gélidos, el alma es playa;

La vida un diminuto reloj de arena.

El caos duerme sereno entre la luz.

No perdona, no hay redención alguna.

Te lleva, te esconde, te arrebata.

Te engulle para después escupirte,

Tirarte al vacío, entre escombros viejos.

Yo soy oscuridad,

Soy desorden,

Soy Infierno,

Soy Cielo,

Soy Orden,

Soy Luz.

¿Qué soy?

No lo sé…

¿Soy caos?

A veces,

Siempre, no.

Sólo sé que soy.

M.

Despedidas.

http://nyarlotep.deviantart.com/art/Abandono-40471783

Hoy te marchas,

ya no volverás

te destierro de mí.

Te entierro en el ayer.

 

Ya no te nombraré.

Rompí tus restos.

 

Ya no habitarás mi cama.

ni merodearás mi closet.

Ni llenarás de gris mis paredes.

 

Hoy te suelto

disuelto en tinta

en palabras rotas

porque este duelo

acaba hoy.

No gané, no perdí.

Empaté: te vas.

 

Sí, redundante o no

te vas.

Fuiste 26 años mi cadena

mi lenta condena, la letanía

que acallaba entre letras.

 

Hoy mueres de mí

de mi sangre, de mi saliva

Te rompo. Te dejo ir.

 

El desierto es ahora mar.

Ya no hay fondo, sólo cristalina paz.

El cementerio es ahora bosque.

Aquí te quedas, descansa en paz.

 

Me voy.

El ahora no espera.

M.

Querido desconocido.

El_hombre_desconocido_by_vespertino

Tal vez nuestras pupilas

no se encontraron.

Ni nuestras manos

se estrecharon.

 

Qué extraño es el dolor:

que se sienta en las venas

aunque sigamos intactos,

sin herida visible alguna

Pero algo duele, quema

arde y explota en la carne.

 

Querido, desconocido

¿Tu madre seguirá viva?

¿Cuántas guerras no

tocaron de golpe

tus pisadas?

 

¿Cuántos tropiezos fueron:

Mil, trescientos, infinitos?

¿Qué tanto te dolieron:

te mataron, te salvaron?

 

Querido desconocido

que yaces en el cielo

con todas las estrellas

brillando

iluminando

estas vidas

tan perdidas.

 

Dejaste letras:

huellas que ni el tiempo,

ni el olvido se llevarán.

 

Querido desconocido

No supe, no me enteré

Éramos tan ajenos

y a la vez tan propios.

 

Perdona estas palabras torpes

pero es lo que sale de estos dedos;

dedos mismos que teclean

para no olvidarse, para no perderse.

 

Querido desconocido, aquí te dejo.

Porque tú ya eres libre.

M.